La incertidumbre de las puertas traseras
Microsoft ha hecho pública su intención de
no colocar puertas traseras en su nuevo sistema operativo Windows Vista. Desmiente así los rumores al respecto de una negociación entre los chicos de Redmond y algunos gobiernos para colocar
mecanismos que facilitasen a determinadas agencias estatales el acceso a los datos cifrados por el propio sistema.
Para un fabricante de software como Microsoft colocar puertas traseras en su sistema es sumamente fácil, por el contrario, descubrirlas nos resultaría extremadamente difícil. Esto es debido principalmente al secretismo que envuelve el código de Microsoft. Es cierto que permiten a algunas entidades gubernamentales (
en España el CNI) auditar su código pero, precisamente, no son entidades imparciales ni independientes. Estas auditorias son, además, rigurosamente controladas por la gente de Microsoft realizándose los análisis de código únicamente en Seattle y bajo la estricta supervisión de sus técnicos.
Nos encontramos con que la única alternativa frente al oscurantismo de Microsoft pasa por el análisis mediante ingeniería inversa algo que, además de ser tremendamente complicado y costoso, puede dar lugar a desagradables
problemas legales.
Por el contrario,
como ya hemos visto, la utilización de software libre te facilita la auditoria y control del código. Es cierto que no todos pueden dedicar su tiempo y recursos a auditar sus aplicaciones pero la mera posibilidad de hacerlo, como mínimo, alejaría la escandalosa tentación por parte de los gobiernos de intentar colocar puertas traseras en nuestras aplicaciones.